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I Gala del pintxo de San Sebastián 2019

  

“El pintxo es Donostia"

El pintxo es nuestra identidad. Una singularidad que, en dos o tres bocados, condensa toda una tradición de décadas y que ha sabido evolucionar hacia propuestas de alta cocina en miniatura.

San Sebastián es sinónimo de cultura gastronómica y los pintxos su expresión más genuina. La calidad del producto y el saber hacer del productor se materializan en las barras, frescas y en rotación continua, de unos establecimientos impecables con un servicio excelente, basado en un pacto de confianza con la clientela ¡como desde siempre!.

 

IR DE PINTXOS es nuestra forma de socializarnos, desenfadada, alrededor de una de las mejores gastronomías del mundo. Una peculiaridad que consiste en recorrer diferentes establecimientos donde degustar sus especialidades siempre recién hechas y a poder ser en buena compañía.

 

Nuestro pintxo es un símbolo de la convivencia y cultura local. Es Donostia.

 

DECÁLOGO DE CALIDAD DEL PINTXO DE SAN SEBASTIÁN

Hecho en casa

Un establecimiento que respete el pintxo donostiarra sólo lo elaborará en su propia cocina y con personal cualificado, siguiendo el saber hacer tradicional. El pintxo donostiarra siempre es una elaboración manual y experta.

 Identidad propia Protegiendo la personalidad e historia de tu establecimiento y de los pintxos que han marcado tu identidad, no dejes de innovar. Tu barra debe ser una perfecta y variada combinación de tradición y evolución natural sin perder tu esencia. Aquella que te hace singular y enriquece la calidad gastronómica de la ciudad.
 2 o 3 bocados

El alma de nuestro pintxo es alta cocina en miniatura. Debe degustarse en dos o tres bocados, preferiblemente cogiéndolos de la propia barra, o en un plato cuando sea una elaboración singular que así lo requiera.

Valorizar el producto y reconocer al productor Se emplearán productos frescos, preferentemente de proximidad, y se reconocerá el uso de producto de temporada puesto que con el pintxo “se degusta el paisaje”. Honestidad y sinceridad con la procedencia del producto y reconocimiento a su productor como parte de la oferta.
Frescura en barra y reposición continua

Ir de pintxos es una experiencia que alcanza su máxima intensidad delante de una barra “fresca” y en constante renovación. En cada categoría de pintxo, pocas unidades y siempre recién hechas. La clientela tiene que sentir que cuando entra en nuestro establecimiento, la barra acaba de ser dispuesta en ese momento. Los pintxos calientes y los fritos, siempre elaborados al momento.

Establecimiento acogedor e impecable con personal atento e informado Limpieza, orden, decoración propia, seguridad alimentaria garantizada … son algunos de los ingredientes que todo establecimiento dedicado al pintxo debe tener en cuenta para ser respetado. Además, la receta de un buen establecimiento de pintxos se completa con una atención amable, ágil, respetuosa y experta, que detalle a la clientela las elaboraciones que va a degustar.
Información clara y accesible Cada establecimiento expondrá, de forma clara y destacada, la lista de precios de pintxos y bebidas así como los ingredientes empleados. Recordad, honestidad y sinceridad siempre.
Tradición en el formato del servicio La peculiaridad del pintxo, además de sus valores gastronómicos, es su forma de degustarlo. Mantengamos la tradición del consumo en barra, evitando entregar el plato salvo petición expresa del  cliente. El cobro se realizará una vez finalizado el servicio.
Ruta entre establecimientos Colaboremos entre todos los profesionales en la recuperación de la ruta de pintxos o el tradicional “poteo”. Informa, sugiere, recomienda a tu clientela otros establecimientos que pueden visitar para completar su experiencia.
Convivencia y cultura local

No haremos diferencias entre clientela local y foránea. Fomentaremos, además, la buena convivencia con vecinos y residentes respetando horarios y buenas costumbres. El euskera es cultura propia y debemos fomentarlo como parte de nuestra singularidad. El establecimiento será un “embajador” de la vida de la ciudad y el mejor estandarte de nuestra cultura gastronómica.